El Resultado del Relativismo Cultural

Hoy he quedado a pasar el día con un nutrido grupo de amigos, y me he encontrado con una situación curiosa. Voy a contársela por si a ustedes les ha sucedido lo mismo.

El tema trata sobre los derechos de las mujeres. Déjenme decirles que en el grupo de amigos esto ya se había comentado con anterioridad, y todos estábamos de acuerdo con la importancia de que las mujeres asciendan en la escala laboral, del derecho a la baja maternal, en contra de los malos tratos en la pareja, etc. Todo normal.

Había allí media docena de mujeres. Bien educadas, trabajadoras, de perfil europeo, con largas y respetables trayectorias vitales.


En un momento dado comentamos el rito que realizan los gitanos a las mujeres justo antes de la boda. Donde una mujer (la “ajuntaora”) introduce un pañuelo por la vagina de la novia para mostrar si es virgen o no. Si lo es, todos se muestran felices y la boda se realiza con júbilo y alborozo. Si no lo fuera es una deshonra, la novia es despechada, y la boda no puede realizarse.

La opinión general de grupo, que es a donde voy, es que es un “rito curioso”, un hecho que “forma parte de su cultura”, que “hay que respetar”, y que es fundamentalmente “un momento de felicidad” para los gitanos.

Lo realmente curioso es que nadie fuera crítico, que a nadie le pareciera mal, que nadie dijera una palabra negativa al respecto.

El siguiente paso fue comentar los matrimonios acordados. Matrimonios en los que los novios no se conocen, pero se casan siguiendo los deseos de sus padres. Al fin y al cabo “los padres saben mejor que nadie lo que les conviene a los novios”, y “después de unos años puede surgir el amor”. De nuevo por mi parte, estupor a granel.

Finalmente se comentó la situación de las mujeres musulmanas (ya saben, que no pueden heredar, que pueden formar parte de un harén, que en determinados casos han de caminar tres pasos por detrás del marido, y pueden no tener el derecho ni a tener una figura humana reconocible ni cara siquiera).

Entiendo que hay opiniones para todos los gustos, pero el hecho de que nadie fuera crítico me ha dejado desconcertado. Especialmente a las mujeres, que están directamente afectadas. Una y otra vez los argumentos giraban en torno a “respetar a los demás”, “dejar que las mujeres se pongan el burka libremente”, “no vayamos a destruir su cultura”, “el Corán defiende a la mujer frente al hombre”.

Interesante, porque yo diría que el detalle importante es precisamente la imposibilidad de las mujeres de elegir su destino. El hecho de que esas mujeres tienen que aceptar su situación de esclavitud. Mujeres que si quisieran enfrentarse a sus sagradas tradiciones tendrían que convertirse en héroes luchando contra marido, familia, estado y religión (como por ejemplo Ayaan Hirsi Ali).

Si le hubiéramos hecho una encuesta a los esclavos negros que recogían el algodón en las antiguas colonias inglesas en norteamérica, probablemente algunos habrían dicho que vivían bien, que no querían cambiar, que el amo les cuidaba y proporcionaba comida y techo. Pero eran esclavos, y si no se rebelaban era porque eso era todo lo que habían conocido en su vida. Su costumbre era trabajar para el amo ¿Deberíamos nosotros europeos aceptar por tanto la esclavitud? No, nunca. Esos esclavos no eran libres para elegir dejar de ser esclavos, estaban encadenados a sus amos. Del mismo modo, las mujeres en sociedades musulmanas estrictas son esclavas porque no pueden elegir. La ley no les deja heredar, no pueden conducir coche, y han de llevar ropas que indican su situación de esclavas.

De hecho, si se crease un grupo de presión de hombres occidentales, que en países occidentales propugnasen leyes abiertamente machistas (como digo, prohibir heredar y conducir a las mujeres, obligar a llevar ropas identificativas, etc.) ¿Alguien occidental lo apoyaría? No claro, eso es impensable, eso es delito ¿Y por que si lo propone un occidental es delito, pero si lo proponen otros es “cultura”?

En resumen, me sorprende que los ciudadanos occidentales no tengamos espíritu crítico, que aceptemos tradiciones obsoletas sin rechistar. Tradiciones que nunca aceptaríamos si nos las aplicaran a nosotros mismos, pero que si a quien obligan es a los demás, pues entonces es “una curiosidad cultural”.

Y no me refiero a intervenir, obligando a los ciudadanos del mundo a pasar por el rodillo de la visión occidental. No, involucrarse en asuntos ajenos es muy delicado. No quiero forzar a nadie a ser razonable, pero quiero al menos que seamos conscientes en occidente de lo que tenemos, que veamos lo que pueda haber de negativo en el exterior, que nos demos cuenta de tradiciones retrógradas. Que podamos definir lo bueno y lo malo, en vez de este relativismo cultural en el que “todo vale”. Una cosa es ser critico pero no involucrarse en los asuntos de los demas; y otra cosa es ver la injusticia y tolerarla.

¿Qué pasa cuando esto sucede en Europa? ¿También tenemos que respetar?

En resumen, que nadie va a defender a alguien que no se siente violentado. Y como corolario de interés para las mujeres, nadie va a defenderlas si no lo hacen ellas mismas, porque pocos hombres va a pagar el precio de ser críticos pudiendo simplemente no hacer nada y disfrutar de los privilegios.

Autor: willyfog

Turista laboral por la Unión Europea. Por favor que dure. Lo que veo, leo o me cuentan no lo suelo encontrar en español, así que me gusta escribirlo por aquí.

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