Unas Ideas sobre Japón

Tras un viaje a Japón, he quedado sorprendido por el país. Uno ya sabe que las cosas allí son distintas, pero ¿cuánto de distintas?

He aquí algunas ideas que se me ocurren, pros y contras pensando en el país en general.

Unas cosas positivas:

  • Limpieza. Los japoneses son extremadamente limpios. Eso se nota por ejemplo porque se duchan antes tomar un baño, ya sea en casa (la ducha está fuera de la bañera), o en baños públicos (en los llamados onsen). Además, sus tazas del inodoro son impresionantes, con chorros de agua estratégicamente colocados que al terminar la tarea limpian al usuario.
  • Atención al cliente. Ante cualquier duda o problema, los japoneses se desviven por ayudar. Aunque sea imposible o el problema tenga una importancia relativamente pequeña.
  • Honradez, al menos fuera de las grandes ciudades. No se cierra la puerta de casa, como en los pequeños pueblos en España. Y si pierde una cadena de oro en una tienda, no se preocupe que la próxima vez que le vean se la devolverán (¡esto es verídico!).
  • Los chavales son muy independientes. Van solos al colegio, tomando transporte público si fuera necesario, cruzando la ciudad sin problemas. Esto es algo que hace tiempo que no pasa en España, donde muchos chavales son llevados al colegio en coche. Además muchos adolescentes tienen trabajos auxiliares (camareros, recepcionistas, etc.) que les permite tener pequeños ingresos y descubrir el mundo laboral.

Otras cosas menos positivas:

  • Alto coste de la vida. Un momento memorable sucedió al intentar reservar un hotel llamado Backpacker Inn para dos personas, con baño compartido (compartido con el resto del hotel) y en medio de ninguna parte, por 100 euros la noche. Algo excesivo, diría yo.
  • Trabajos improductivos. Hay muchos trabajos que ya no existen en Europa, como colocar maletas en el aeropuerto (a la llegada, al salir de la cinta transportadora, colocar las maletas ordenadas en la cinta), mirar tickets de tren (múltiples veces, para salir de la estación de trenes, en vez de automatizarlo), indicar dónde aparcar en la entrada de un hotel (hoteles pequeños, no hace falta nadie, acepto una persona, ¿pero tres?).
  • Puestos de trabajo asignados incorrectamente. Hay por ejemplo oficinas de turismo donde sólo hablan japonés.
  • Falta de eficiencia. Se emplea esfuerzo en cosas accesorias y no en el servicio en sí. Por ejemplo en hacer reverencias. Cada vez que un operario entra o sale del vagón del tren, se gira e inclina su cuerpo. Las señalizaciones (cuidado con el escalón, prohibido hacer tal cosa, etc.) se indican con texto, no con diagramas. Por ello, hay que poder leer japonés para entenderlas, no son universales.
  • Nunca dicen no, por evitar desagradar. Esto crea situaciones absurdas, porque un occidental puede preguntar si se puede hacer algo, y la respuesta puede ser una larga conversación. Por más que se reformule la pregunta no se obtiene ni un si ni un no. Así que uno acaba pensando que es un sí con matices, cuando realmente es un no rotundo.
  • Mensajes repetitivos por megafonía para dar indicaciones y anuncios. Pero es tan repetitivo que llega a marear. Entiendo el interés por repetir un mensaje de varios segundos de duración varias veces. Quizás 10 veces. 20 veces es ya innecesario. Y después de un cuarto de hora esperando en el andén y escuchando lo mismo uno entiende la alta tasa de suicidios.
  • Tienen megafonía por las calles para indicar la hora de levantarse (6:00), mediodía, y dejar de trabajar (17:00). Una musiquilla como de anuncio de supermercado suena en ese momento durante unos segundos, generada por altavoces estratégicamente colocados por las calles. Esto sucede en zonas rurales, tanto al norte como al sur del país. Supongo que es la versión moderna de las campanadas en los pueblos españoles. Más aún, en el norte llegan a tener esa megafonía dentro de las casas. Un altavoz puesto por el ayuntamiento en el salón. Y a veces hablan y cuentan cosas. Parece ser que es debido a la cercanía de instalaciones nucleares, para dar avisos si fuera necesario. Pero imagínese lo intranquilizante que era, parecía el Gran Hermano vigilante.
  • Casas prefabricadas, sensación de temporalidad. En Europa se construye en piedra y ladrillo para siempre. Aunque esto parece ser debido a que los edificios muy rígidos, de piedra (por ejemplo castillos), no resisten los terremotos. A esto se le añaden los cables de electricidad y teléfono en postes por las calles. Benditos soterramientos.
  • Terremotos, volcanes, tsunamis. Qué mala suerte de país. Siempre pasa algo.
  • Anclados en el pasado, cuando vivieron su época de esplendor. Por ello los sonidos de megafonía parecen música creada con un teclado Casio de los años 80. Las infografías de los anuncios tienen colores planos, sin volumen. Y las consabidas reverencias, muy a la antigua. Indican el año haciendo referencia al reinado del emperador correspondiente (actualmente vivimos en Heisei 28). Hasta diría que los Kanji son como la escritura cuneiforme.
  • Los armarios son  excepcionales, no los hay ni en los edificios históricos (castillos, casas de samurais, etc.), ni en los hoteles, y me atrevo a decir que ni en las propias casas. He visto las casas más desordenadas que jamás creí que podía ver, en Europa ni los estudiantes recién independizados viven así.
  • Están siempre tristes. Mucho trabajo? Hasta los sábados?
  • Existen los Maid Cafés, donde pides un café y te atienden unas jóvencitas vestidas como sirvientas, con unas faldas estratosféricas. Y grupos de música de chicas adolescentes con un público de hombres maduros. Ok, lo ven normal, pero a mi me parece raro, raro, raro…

Dejando de lado los detalles negativos, Japón es un buen país y sus gentes hacendosas y respetuosas. Un buen lugar. Y es razonable ser optimista. Las nuevas generaciones tienen un perfil muy internacional, hablando el idioma que haga falta, manejando la tecnología, siendo innovadores y eficientes en todo lo que hacen. Los jóvenes japoneses tienen un futuro prometedor.

Y finalmente, sólo decir que el Japan Rail Pass (que bien podríamos llamar el Interrail japonés) merece la pena. No solo por ahorrar, sino también por su facilidad de uso.

Autor: willyfog

Turista laboral por la Unión Europea. Por favor que dure. Lo que veo, leo o me cuentan no lo suelo encontrar en español, así que me gusta escribirlo por aquí.

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